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"La
Opinión" Jueves
31 de agosto de 1978 |
| Los cueros de Terrani
en Angelus |
Las
artesanías suelen ser diferenciadas del arte por la función
utilitaria que cumplen, y dando por sentado -por supuesto-, que gozar
de la belleza no implica utilitariedad alguna. Las obras en cuero
que Alberto Terrani expone en Angelus, o las que habitualmente deja
en la trastienda de la misma sala, planean airosamente sobre cualquiera
de los conceptos antedichos. Mejor dicho, sobre ambos.
En esta ocasión, Terrani ha elaborado cofres o arcones (algunos
preparados para ser empleados como cálido bar), pequeñas
cajas, una suerte de artefactos para colgar de una pared compuestos
de varias placas sujetas entre sí por cordones, y un juego
de ajedrez. Cabe señalar que, salvo esporádicos añadidos
de metal, las piezas de Terrani están trabajadas totalmente
en cuero, el que a su vez suele ostentar los gráficos que en
cada caso el autor necesita.
El cuero -y el quehacer de Terrani lo ratifica- asume una densidad
matérica que la mayoría de los artistas plásticos
no descubrieron aún. En manos de aquél, tal expresividad
parece subrayarse e inmediatamente consigue una rápida y sugerente
comunicación con el espectador: sus láminas colgables
pueden transformarse en peculiares papiros de esta australidad latinoamericana;
los cofres, misteriosos objetos para ser abiertos sin mayor necesidad
de que contengan algo. Es desde esta dimensión que los trabajos
de Terrani manejan una taumaturgia inaprensible pero contundente,
se convierten en vehículos y sujetos de una especial forma
de expresión. |
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A.A. (Alfredo Andres)
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| "Clarín"
- Viernes 4 de febrero de 1977 |
| Fina artesanía
para lograr originales cajas de cuero |
Una
profusión de cajas medianas, pequeñas, diminutas, cuadradas,
alargadas, como surgidas de un cuento de "Las mil y una noches",
se apilan en el taller de Alberto Terrani, entre un revoltijo de recortes
de cuero, moldes, punzones, trozos de metal, tachas, tintas y una
multitud de elementos de trabajo, por entre los cuales su pequeño
gato color miel se pasea con insaciable curiosidad.
"En este momento fabrico sobre todo cajas; me las piden las casas
de regalos", explicó este especialista, que comenzó
su labor hace ya nueve años, con cinturones y carteras "como
casi todo el mundo", añade; pero un paciente trabajo de
búsqueda, mientras ofrecía sus productos en las nacientes
ferias de San Telmo (cuando compartía las antigüedades
con la artesanía) y Plaza Francia, lo llevó a sumar
muchos otros objetos a su stock de cueros elaborados.
Tres años de estadía en Europa le aportaron experiencia
y una sistematización en sus conocimientos y técnicas.
En Marruecos se deslumbró con la modalidad hispano-árabe
de trabajar el cuero. Vivió en Rabat, en Elda y luego en Barcelona,
donde perfeccionó su oficio en escuelas especializadas y siguió
un curso de diseño industrial, para luego recalar en Ibiza,
donde instaló un taller de fabricación y venta de distintas
clases de bolsos de cuero. Allí también realizó
una muestra individual de objetos de su fabricación, vendió
a los turistas, trabajó y vivió durante varios meses.
De vuelta a la Argentina hace casi tres años, instalado en
su taller de la calle Chacabuco -una suerte de "bric a brac"
donde se respira un ambiente de trabajo consciente y creador-, Terrani
se dedicó al tapizado de muebles y a la confección de
sillas para casas de decoración, a la par de su trabajo en
objetos pequeños, cuyo acabado perfecto los convierte en una
suerte de joyas: estuches para reloj, piezas de ajedrez y curiosos
incensarios, entre otros muchos. Tanto para las piezas de ajedrez
como para los diminutos incensarios, este artesano utiliza la técnica
del torneado. En la fabricación de pulseras, collares y cinturones,
en cambio, practica una técnica característica de nuestro
país, el sogueo, es decir, un trenzado de tiras de cuero, que
remata con cierres de metal.
A nuestro alrededor, las cajas en proceso de fabricación nos
muestran su inagotable variedad; no hay dos exactamente iguales. Se
realizan con suela prolijamente encolada, lo que les da la necesaria
rigidez; las tapas se decoran con dibujos de guardas cinceladas o
se marcan con punzones; el cofrado perfecciona y da relieve al trabajo
y luego la tinta que le otorga los matices deseados, para enseguida
proceder al armado. La caja adquirirá su forma perfecta después
de haber pasado por la pulidora y de haber sido lustrada con tintas
de alcohol y cera especiales para el tratamiento de cueros. La decoración
de las tapas incluye también placas de metal trabajado, diminutas
tachas que todavía guarda de su estadía en Francia ("aquí
no las hay tan pequeñas ni tan variadas"), trozos de nácar,
un caracol, o bien distintas clases de cuero: víbora, hurón,
zorro, ciervo, vaca, etcétera. El resultado son estas piezas
originales, de esmeradísima factura, que varias boutiques del
centro le arrancan de las manos.
Los trabajos de Terrani se han exhibido ya en catorce muestras colectivas
en nuestro país, e individuales la mencionada en Ibiza y otra
en la Costa Brava. Ha obtenido también un premio en el Tercer
Salón Nacional de Artesanía, con una curiosa pieza:
un trencito de cuero.
Acaba de terminar un libro sobre la manera de trabajar el cuero, que
editará el Centro Editor en su colección dedicada a
ilustrar al neófito sobre distintos campos de la labor artesanal. |
| "La
Prensa" Domingo 8 de octubre de 1978 |
| Arcones de cuero |
| En
la Galería Angelus se realizó una muestra de arcones
y otros trabajos en cuero, tales como tapices, cofres, mesas, juegos
de ajedrez y álmohadónes, de Alberto Terrani. La base de los arcones
presentados es de madera que luego se forra en suela y se trabaja
sobre diseño, logrando diversas superficies y texturas. Las
tinturas del cuero son algunas a base de brea y solvente, preparadas
por el mismo artista, quien es, además, técnico en curtidos.
También utiliza para los colores vivos tinturas a base de alcohol.
Los arcones están forrados por dentro en planchas de bronce,
lo cual permite convertirlos en bares, ya que algunos tienen estanterías
especialmente dispuestas para ello. Se complementan con cerraduras
compuestas por un portacandado metálico de factura artesanal,
hecho también por Terrani, y candados antiguos de bronce. Las
piezas están impermeabilizadas para evitar el deterioro. |
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